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La dura situación económica que atraviesa la gran mayoría de las familias promueve el crecimiento de economías alternativas para la supervivencia. Es así que, en Rosario, desde principios de mayo empezó a funcionar el trueque Villa Manuelita que ya tiene más de 700 feriantes. Buena Mañana dialogó con Juan Cruz Caramun, mentor del espacio, sobre cómo surgió y cuál es el alcance que están teniendo.
“Surgió entre los vecinos, entre nosotros, con un mensajito, un grupo y así estamos. Al día de hoy tengo 748 feriantes”, contó orgulloso y agregó: “Para participar tenés que primero cumplir con normas de convivencia que tenemos. No se puede vender mercadería que provenga del Estado, de dudosa procedencia, medicamentos… Normas básicas”.
Caramun explicó que no tienen inconvenientes con los feriantes que conocen las reglas desde el primer momento y deciden acatarlas para poder sumarse. Por ahora el funcionamiento es el habitual a un trueque, cada feriante acuerda con la otra persona qué cambia y por qué otro elemento o servicio. De todas maneras, también analizan la incorporación de un bono para intercambiar como ocurrió en 2001.
“Yo llevo mi campera porque no la uso más, me quedó chica o grande. La llevo y la cambio por mercadería o por lo que quieras, por un servicio también, porque van peluqueros, albañiles, electricistas y ponen su cartel. Entonces hago trueque por el servicio, por abrigo, por mercadería”, detalló.
También comentó que lo que más se buscan son elementos de consumo de primera necesidad. “La gente busca alimentos, es lo primero que buscan. No puedo decir, bueno, viene el invierno, buscan una campera, no, llevan las camperas para troquear por alimentos”, contó el referente de la feria Villa Manuelita.
Además contó que, a raíz del crecimiento que tuvo el trueque, en otros barrios buscan replicar la experiencia.
