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A poco de haberse estrenado el documental de Netflix sobre el crimen de María Soledad Morales en Catamarca, una de sus amigas conversó con Buena Mañana sobre los años de lucha. “La verdad que el documental refleja todo lo que nos pasó, todo lo que sentimos”, compartió Mónica Barrios, destacando la relevancia del tema después de más de tres décadas.
Mónica recordó cómo era María Soledad, describiéndola como “una chica llena de sueños y anhelos, con apenas 17 años, a pocos días de cumplir 18”. “Ella amaba la vida y tenía una forma de pensar muy clara”, añadió, evocando la imagen de una adolescente que vivía intensamente su juventud.
El dolor de la pérdida es un tema central en la conversación. “Sobrevivir a la muerte de una amiga es llevar el dolor para siempre en la vida. Es algo que nunca se olvida”, confesó Mónica, aludiendo al profundo vacío que dejó Soledad. “No es un recuerdo, es un dolor constante que nos acompaña”, expresó, reflejando la carga emocional que significa vivir con esa tragedia.
Barrios recordó cómo, a tan solo días de la tragedia, decidieron salir a la calle: “Esto no va a quedar así, no va a ser un caso más” fue la consigna que unió a sus amigas. “Decidimos hacerlo en silencio porque no queríamos más violencia”, enfatizó, aludiendo a la sensibilidad del momento.
Las marchas del silencio fueron una marca de la lucha por justicia y se replicaron por todo el país. “En las marchas del silencio, el impacto era abrumador. La gente caminaba en total silencio, y ese silencio se convertía en un grito colectivo. La ausencia de ruidos se sentía como una fuerte declaración de dolor y resistencia. La atmósfera era tan intensa que, al final, se podía escuchar el eco de nuestros pasos, que era un recordatorio de que estábamos allí, presentes, desafiando la impunidad y exigiendo justicia”, recordó.
En cuanto a la justicia, Mónica expresó: “Hoy por hoy, la justicia fue media. Hay más implicados, y la impunidad se manejó en ese momento”. Su desazón es palpable al hablar de los condenados que, tras cumplir solo parte de sus penas, continúan en Catamarca: “Es algo que se lleva para siempre en la vida”.
Finalmente, al reflexionar sobre el movimiento actual y las movilizaciones de Ni Una Menos, Mónica concluyó: “Es una lucha que todos debemos comprometernos a continuar. No queremos más mujeres violentadas ni vidas truncadas”.
