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Por Valeria Elías
Petrona Rosende de Sierra (Montevideo, 18 de octubre de 1787 – Ib., 1862) fue una periodista, poeta y educadora uruguaya nacionalizada argentina, considerada la primera periodista mujer de nuestro país. Luchó por los derechos de las mujeres y principalmente por el derecho a la educación, ya que en aquella época apenas un poco más de la mitad de las mujeres sabían leer y escribir. Por esta razón, en 1830 fundó en Buenos Aires el periódico “La Aljaba”, dirigido al público femenino.
El primer periódico nacional de la etapa de la Independencia fue La Gazeta de Buenos Ayres, fundada por Mariano Moreno el día 7 de junio de 1810. Por este motivo, en 1938 y en el marco del Primer Congreso Nacional de Periodistas, celebrado en la provincia de Córdoba, se estableció que en esa fecha se celebrase el Día del Periodista.
A Moreno, su trabajo le costó la vida, dado que exponía su pensamiento y sentimiento patrio, contrario a los poderes imperantes. Así, en el transcurso de la historia muchos periodistas, reporteros, camarógrafos, fotógrafos, han perdido la vida de una u otra forma, en cumplimiento de su servicio, de su trabajo, tan demandante como exigente.
El periodismo es un oficio que demanda intelectualidad, preparación, compromiso y tiempos. Muchas veces, familiares y amigos no comprenden por qué no disponemos de tiempo, porqué estamos con el celular todo el día, porque llegamos a un lugar y necesitamos silencio.
Lo cierto es, que es un oficio que nos demanda cuerpo y cabeza, aún no estando frente a una cámara, un micrófono, o un procesador de texto, somos lo que hacemos, y no desligamos esa responsabilidad en nuestra cotidianidad. Corresponsales del día a día, analistas de lo que se dice y se calla, constantes nodos de información conectados entre sí nutriendo un circuito de realidades y verdades que circulan en la sociedad. Desmitificando rumores, comentarios irrelevantes, aclarando lo que sucede, contando el cuento de la realidad.
Somos narradores del aquí y ahora, que con criterios y sentido común, vamos simplificando la realidad. No quiere todo esto decir que somos perfectos, hay buenos y malos periodistas, también hay pseudos, que ensombrecen nuestro compromiso.
Es utópico, ver el maquillaje y la ropa, ver fotos y pensar en la situación ideal, ver un corresponsal de guerra y sentir que en ese lugar no pasa nada, leer una nota y pensar en un papel blanco y una pluma. Un montaje que busca compasivamente no alterar la realidad del espectador, aunque muchas veces, la realidad hace esto inevitable y terminamos compartiendo cosas terribles que ocurren, porque también son parte de la vida. Lo cierto es que el maquillaje tapa las ojeras, la foto posiblemente fue sacada en un contexto poco favorable, la guerra está ocurriendo a sus espaldas, y la hoja en blanco son mil hojas tachadas y reescritas, horas produciendo información, y convirtiéndola en noticias, anécdotas de una vida pasada pero que es presente. Hoy más que nunca, la noticia es ahora, lo que exige más cuerpo, más intelectualidad, más arreglo en escena.
Elegimos este oficio, esta profesión sabiendo que nos roba tiempo, espacios y reuniones, somos conscientes de la responsabilidad que conlleva y los posibles finales, acorde al compromiso asumido. Pero ninguno en su sano juicio, lo hubiera elegido, sin saber lo que esto conlleva.
Es una de las profesiones peor pagadas del mundo, con menos reconocimiento, pero con más impacto social. Ironías de la vida. Sin embargo, para nosotros es gratificante hacer bien nuestro trabajo y que les llegue a cada uno un mensaje, una esperanza o un aprendizaje. Hoy celebramos nuestro día con dignidad, compartiendo nuestro oficio en cada hogar, en cada plataforma, en cada pantalla.
“El periodista es un profesional que tiene algo de escritor, de sociólogo, de novelista, de historiador, de político sin llegar a serlo del todo en ningún caso. Luego el periodista es la suma de todas las cosas que no es”. Miguel Ángel Bastenier
