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Con 95 años, Chomsky seguía predicando sus conocimientos y teorías. Su legado no debe pasar inadvertido a las futuras generaciones. Si pensamos en uno de los referentes intelectuales del siglo XX es inevitable que nos venga a la mente el nombre de Noam Chomsky. Su larga trayectoria como pensador, como psicolingüista y como activista, siempre crítico con el sistema, le ha convertido en una de las figuras del pensamiento contemporáneo más aplaudidas.

A fines de 1950, declaró que el cerebro humano posee un conocimiento innato, pre-programado, que le permite adquirir y desarrollar el lenguaje, una rompedora teoría hoy mayoritariamente aceptada y cuyas implicaciones han impulsado nuevas vías de investigación en muy diversos campos científicos y humanísticos. Un nuevo y fértil canal que abarca la lingüística teórica, la psicolingüística, las ciencias cognitivas, las filosofías del lenguaje y de la mente y la psicología cognitiva”.

Con su visión del lenguaje como el producto de una facultad innata de la mente humana que lo genera con estructuras predefinidas, Chomsky hizo posible el estudio tanto desde el punto de vista científico como humanístico del que podría ser considerado el producto cognitivo más distintivo de la humanidad. El lenguaje pasa a ser no solo un instrumento de comunicación, sino un objeto cognitivo-biológico emanado de la mente humana, y por tanto en sí mismo una ventana al funcionamiento del cerebro.

Su estudio sobre las Estructuras sintácticas, en que proponía una crítica a lo que se entendía como el modelo de adquisición del lenguaje, basado en los principios del estructuralismo y la psicología conductista. Además, en otra idea rupturista, propuso la existencia de una gramática universal, es decir, que en la especie humana, hay principios generales abstractos de la gramática.

La contribución fundamental de Chomsky es haber desarrollado por primera vez una teoría del lenguaje incardinada en el sistema cognitivo de los seres humanos, un enfoque que permite abordar el lenguaje como parte del mundo natural.

Uno de los problemas a los que la teoría de Chomsky responde mejor que las teorías precedentes es el de la rapidez con que se adquiere el lenguaje. Se estima que, entre los dos y los ocho años, los niños aprenden un término nuevo cada hora que están despiertos. Durante la primera mitad del siglo XX, la teoría conductista explicaba este aprendizaje como un proceso de ensayo y error: expuestos al lenguaje, los niños responden imitando lo que escuchan y corrigiendo los fallos. 

Para Chomsky, en cambio, la mera respuesta a estímulos no explica la capacidad de los niños para crear oraciones del todo nuevas. La habilidad de producir un número infinito de estructuras (las oraciones) a partir de un número finito de elementos (las palabras) implica que el cerebro humano nace programado con las reglas de la gramática universal que subyace a todas las lenguas, y que por tanto, la adquisición del lenguaje no depende únicamente de aprender e imitar lo que otros hablantes le enseñan al niño. Chomksy pone en el centro de su mira las capacidades cognitivas de los seres humanos, en lugar del conjunto de factores sociales y culturales que condicionan su existencia. 

Noam Chomsky un hombre intelectual de perfil crítico, que se volvió una referencia para los pensadores y activistas de izquierdas. De hecho, se le asoció con movimientos como New Left, donde participó en actividades y manifestaciones, en las que más de una vez fue detenido.

Chomsky era particularmente crítico con lo que sucedía en el conflicto árabe-israelí. De hecho, en sus obras como Guerra o paz en Oriente Medio (1975) y El triángulo fatal: Estados Unidos, Israel y Palestina (1983), estableció su postura crítica hacia las políticas de Israel, a cuyos gobiernos sindicaba como los principales responsables de la manutención de la crisis en la región, la que se ha extendido por milenios. Y además, de la cercanía de Estados Unidos con Israel.

“Si asumes que no existe esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que existe un instinto hacia la libertad, entonces existen oportunidades de cambiar las cosas” Noam Chomsky