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Se denomina biodiesel al éster metílico obtenido a partir de la reacción de transesterificación entre un triglicérido, como son los aceites vegetales o las grasas animales, y un alcohol liviano, principalmente alcohol metílico, destinado a reemplazar combustibles diésel derivados del petróleo. Si Santa Fe fuera un país, su capacidad de producción de biodiesel la ubicaría en el 5to lugar a nivel global. En este contexto, la Ley Provincial para la reactivación de la industria cobra una relevancia estratégica.

En efecto, la industria del biodiesel en Santa Fe tiene una gran relevancia para la economía local y regional. Treinta y tres plantas, en diferentes provincias de nuestro país, llevan adelante la producción nacional de biodiesel. Dieciséis de las mismas se encuentran en la provincia de Santa Fe, concentrando el 82% de la capacidad instalada del país. 

Carlos Querini,  es investigador Superior de CONICET, y profesor en la Facultad de Ingeniería Química de Santa Fe. Trabaja en temas relacionados con biodiesel desde el año 2000, habiendo asesorado a gran cantidad de empresas del país, en temas relacionados con el control de calidad del biodiesel y su proceso de producción. Tiene patentes transferidas al sector productivo vinculadas con la mejora de calidad, así como mejoras en la eficiencia del proceso. Por sus trabajos vinculados con el sector productivo en este y otros temas, así como por sus trabajos de investigación, recibió en el año 2013 el premio Jorge Sabato a la transferencia de tecnología (concurso Investigador de la Nación, otorgado por presidencia de la Nación), en el año 2020 el premio Consagración de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, En el año 2021 el premio a la Trayectoria otorgado por la Sociedad Argentina de Catálisis, y en el 2023 el premio Ing. Luis Huergo otorgado por la academia Nacional de Ingeniería.

Por este motivo, consultamos con él para aprender más sobre este combustible.

Querini, comenzó aclarando “existen 2 tipos de motores de combustión interna principales, los ‘nafteros’ y ‘gasoleros’. Los primeros son motores en los cuales la combustión se inicia con una chispa que se produce en el momento en que la mezcla aire – nafta está comprimida. Para estos motores, se necesitan combustibles que no reaccionen con el aire (no se quemen) antes de que salte la chispa. Esta característica se mide con el número de octanos. Cuanto más alto este valor, más se puede comprimir la mezcla sin que detone”.

Entonces, aclaró “las naftas y el gas natural son combustibles adecuados para estos motores. La nafta súper tiene 95 octanos, y la premium 98, mientras que el gas natural tiene un octanaje de 130. El etanol, por ejemplo, también es adecuado para usar en estos motores, y de hecho en Argentina, la nafta actualmente contiene 12% de etanol. En el caso de los motores gasoleros, la mezcla gasoil-aire se enciende cuando es suficientemente comprimida”. “O sea, en el caso del gasoil ocurre lo que no tiene que pasar con la nafta, es decir, quemarse sólo por compresión. Esta cualidad se mide con el índice de cetanos. El biodiesel tiene un número de cetanos similar al del gasoil, y por tanto puede utilizarse en los mismos motores. Este combustible se produce a partir de aceites vegetales o grasas animales. En Argentina, prácticamente todo el biodiesel que se produce se obtiene a partir de aceite de soja. Actualmente, el gasoil que se expende en todos los surtidores del país, contiene biodiesel” terminó explicando. 

El impacto de la producción de biodiésel en la economía del país permite movilizar grandes inversiones nacionales y extranjeras. Por esto el especialista nos expuso “la producción de biodiesel con la calidad adecuada para ser utilizado en los motores modernos requiere de buenas tecnologías, y plantas de producción diseñadas con tal finalidad. La producción en sí del biodiesel tiene como mayor costo el del aceite que se utiliza como materia prima. La inversión requerida para instalar una planta de gran capacidad, del orden de 200.000 toneladas anuales, es del orden de 100 millones de dólares”.

El biodiésel es considerado como ésteres monoalquílicos de ácidos grasos de cadena larga, los cuales son derivados de los lípidos de la soja. Su comportamiento brinda eficiencia y rendimiento en motores diésel. “El biodiesel – comienza Carlos- comparado con el gasoil presenta varias ventajas. La primera es que es un combustible renovable, y por lo tanto, el efecto de acumulación de gases de efecto invernadero es mucho menor. Es decir, una ventaja significativa para el biodiesel desde el punto de vista ambiental. Otra ventaja en este sentido, es que su impacto en el caso de derrames es significativamente menor al del gasoil, dado que se biodegrada rápidamente y no es tóxico. Otra ventaja no menor, es que no contiene azufre, lo cual en los grandes centros urbanos es muy relevante, dado que las emisiones de este compuesto son la principal causa de asma en las grandes ciudades. Desde el punto de vista del motor, el biodiesel presenta una lubricidad mayor que el gasoil y por tanto mejora la durabilidad de los motores”.

El grano de soja es la materia prima para la producción del aceite empleado para producir biodiésel. Este se combina con alcohol y, a través del proceso químico denominado transesterificación, se obtienen ésteres metílicos: biodiesel.

Visto con más detalle, el proceso de transesterificación consiste en una reacción química como proceso industrial que contempla tres reacciones reversibles y consecutivas:

 -Los triglicéridos se transforman consecutivamente en diglicéridos, monoglicéridos y glicerina.

 -Un mol de éster metílico se libera en cada reacción química.

 -El proceso sucede en un reactor donde se producen las reacciones y los metilésteres se alcanzan después de cumplir con las fases de separación, purificación y estabilización.

En este sentido, Querino comentó “por otro lado, se discute en muchos foros acerca de la competencia que se genera por los aceites para producir biodiesel versus el consumo humano. También se argumenta que induce el cambio de uso de suelos y desmonte, de manera de producir más soja para obtener el biocombustible. Esto no es correcto, dado que el motivo por el cual se siembra soja no es la producción de aceite para hacer biodiesel, sino la producción de proteínas. La soja es uno de los cereales con mayor contenido proteico, y es éste el producto deseado y de mayor valor en el poroto de soja. Este cereal contiene solamente 20% de aceite en el poroto, lo que lo hace uno de los cultivos oleaginosos de menor producción de aceite por hectárea. La proteína de soja se utiliza en la alimentación animal (vacuno, porcino, aviar, ictícola, etc.) y humano. El aceite de soja representa un subproducto de la obtención de la proteína, y se ha utilizado históricamente en diversas aplicaciones, más allá del consumo humano. Por esta razón es que la disyuntiva energía vs. alimentos no es correcto en el caso de la soja. La proteína (alimento) no se utiliza para producir el combustible biodiesel (energía)”.

La producción de biodiesel en el año 2023

Tomamos algunos datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, AÑO XLI – Edición N° 2140 – Especial Soja – 22 de Marzo de 2024, Guido D’Angelo – Julio Calzada

Llegó a mínimos del 2008, cuando la capacidad productiva era un 62% menor. La capacidad ociosa tocó un máximo histórico del 79%. Camino a una mejor cosecha de soja, la expectativa es positiva por la recuperación productiva.

La sequía de la última cosecha recortó la producción agroindustrial del país. Y la soja fue uno de los cultivos más castigados por la falta de lluvias.  En este contexto, el biodiesel no estuvo ajeno a esta situación, considerando que en Argentina la totalidad de este biocombustible se produce con aceite de soja.

En un adverso marco de precios para el comercio exterior del biodiesel y con la recortada producción, las exportaciones esperan cerrar la campaña 2022/23 con una caída próxima al 70%. De esta manera, los embarques de biodiesel al exterior terminarían la campaña representando el 31% de la comercialización total.

Por su parte, las ventas al corte cerrarán esta cosecha en marzo con una caída del 28% respecto a la campaña pasada. La cosecha anterior 2021/22 había comenzado en abril del 2022 con un corte del 5%, que se subió al 7,5% en junio y se le agregó el Corte Obligatorio Transitorio Adicional de Biodiésel (COTAB) del 5%, totalizando un mandato del 12,5% inicialmente por 60 días que fue sucesivamente prorrogado hasta terminar su vigencia en los primeros días de noviembre del 2022. Desde allí se mantuvo el corte hasta el 7,5% de mandato que sigue vigente. 

En términos consolidados, la comercialización de biodiesel 2022/23 en Argentina espera ser la mitad de lo comercializado en la campaña 2021/22. En consecuencia, nos encontramos con una producción que cayó un 56% en 2023 respecto al 2022. El nivel productivo tocó mínimos del año 2008, cuando la capacidad de la industria era un 62% menor a lo que es actualmente. Asimismo, la capacidad ociosa del biodiesel argentino se acercó al 80%.

El inicio de 2024 muestra una producción que todavía siente los efectos de la sequía. Si bien la producción de casi 70.000 toneladas de enero se muestra un 15% por encima del mismo mes del 2023, aún está 25% debajo del promedio de los últimos cinco años para el primer mes del año. El grueso de la producción de febrero y marzo estaría dedicado al mercado interno, debido a un contexto adverso para el comercio exterior en el primer trimestre del año.

Con una mejora de los precios y las condiciones comerciales, se viene reactivando la dinámica exportadora del biodiesel argentino de cara a la nueva cosecha. Se espera una mejora en los despachos al exterior con la nueva campaña.