Santa Fe Canal

Finalmente, el jurado comunicó al juez que no pudieron llegar  a una decisión unánime sobre la condena a muerte para Saipov.  “Señor Juez, no hemos podido llegar a un acuerdo”.  Esto implica cárcel de por vida sin posibilidad de salida en el penal de máxima seguridad en Florence, Colorado. El jurado duda que sea peligroso en el futuro si está detenido. Los familiares de las víctimas hubieran querido estar presentes y tienen sensaciones encontradas con respecto al veredicto.

“Juez Broderick, hemos llegado a la decisión de que no hemos podido llegar a un acuerdo”, decía la carta que le fue entregada al magistrado.

Los 12 miembros del jurado evaluaron las pruebas presentadas durante 3 semanas por la fiscalía y la defensa para solventar la postura de cada uno, a favor y en contra de la pena de muerte. Una deliberación muy interrumpida, con cambio de jurados por cuestiones familiares, demoras y jornadas sin debatir, hasta llegar al planteo de los 9 hombres y las 3 mujeres de no poder llegar a una decisión unánime.

Finalmente, ayer por la tarde se conoció la opinión del jurado sobre la condena para Seyfullo Seipov, el terrorista uzbeko acusado de matar a 8 personas, entre ellas 5 rosarinos, en un atentado ocurrido el 31 de febrero de 2017 en la ciclovía de West Street en el Lower Manhattan. Lo hizo en nombre de ISIS tras alquilar un camión en Nueva Jersey con el que atropelló a sus víctimas. La idea era asesinar a la mayor cantidad de gente y por eso eligió Halloween, una de las festividades favoritas de los norteamericanos.

En la fase de culpabilidad, en 6 horas encontraron al uzbeko culpable de 28 cargos, el mismo jurado que no se puso de acuerdo sobre la peligrosidad que a futuro podía implicar el acusado y que creyó que un confinamiento de por vida era mejor pena que la capital.

Las víctimas fueron Hernán Mendoza, Diego Angellini, Alejandro Pagnuco, Ariel Erlij y Hernan Ferruchi quienes junto a Juan Pablo Trevisan, Ariel Pagnuco, Iván Brajcovic, Martín Marro y Guillermo Banchini, viajaron para celebrar los 30 años de egresados del Politécnico de Rosario. Los primeros 5 murieron y los otros sobrevivieron al horror. Además de los rosarinos fueron asesinados 2 ciudadanos norteamericanos, Nicholas Cleves y Darren Drake y una turista belga, Anne Laure Decadt, que había viajado con su madre y sus hermanas para celebrar que la primera se había recuperado de un cáncer. Los sobrevivientes y las familias de las víctimas fueron la voz de los que no pudieron contar lo que pasó. Y sólo la madre de Nicholas Cleves pudo presenciar el veredicto, ya que el resto vive en el exterior y fueron enviados a sus países tras declarar en el juicio.

Un veredicto de muchos días y pocas horas.

Las instrucciones al jurado para empezar a deliberar se brindaron el miércoles pasado. Ayer por la tarde, el jurado informó al Juez Vernon Broderick acerca de la falta de acuerdo sobre la decisión de aplicar la pena de muerte al terrorista, en una votación de 7 a 5, en minoría para los que querían la inyección letal. 

Los 18 miembros (12 titulares y 6 suplentes) fueron elegidos minuciosamente entre las partes con el Juez. Incluso se les consultó oportunamente si tenían alguna objeción moral o religiosa en decidirse por la pena de muerte, si así lo tuvieran que hacer, a lo que todos respondieron que no.

Si bien no hubo comentarios al respecto, las 17 páginas con la lista de ítems seguidos por el jurado para el veredicto dieron una idea del pensamiento del grupo, donde se planteó que si bien fue clara la intención de matar de Saipov en nombre de ISIS, no todos creían de la peligrosidad del uzbeko a futuro si quedaba detenido en una prisión de máxima seguridad.

El jurado no tuvo una opinión unánime sobre el hecho que la vida de Seipov implicaba un riesgo para la sociedad aún detenido y que “era probable que el condenado cometa hechos de violencia en la cárcel a futuro, constituyendo una amenaza continua y grave para los demás”. 

Los miembros del jurado encontraron que la defensa había demostrado varios factores atenuantes en apoyo de una cadena perpetua:  que Seipov moriría en una prisión aislado del mundo, que no era un líder terrorista y que los miembros de su familia lo seguían amando a pesar de sus acciones.

La defensa, hábilmente, se encargó de demorar el proceso tras las declaraciones de los familiares de las víctimas y los sobrevivientes, tan cargados de emotividad y que habían hecho conmover hasta las lágrimas al jurado. De esta forma, se garantizó un análisis del caso más en frío y sin la carga emocional de lo que se escuchó en la Corte del distrito Sur durante 2 semanas. ¿Hubiera sido distinta la votación de hacerse inmediatamente después a los testimonios de la acusación contando toda la vida que perdieron por el acto de odio y horror de Seipov?

En un estado liberal como el de Nueva York, donde no hay pena de muerte a nivel estatal, evidentemente pesó mucho también la responsabilidad de tener que decidir sobre la vida y la muerte de una persona, por más horror que haya cometido con sus acciones.

Comunicado oficial de la fiscalía: El estado de derecho funciona.

Desde la fiscalía del Distrito Sur, a cargo de Damian Williams, publicaron un comunicado donde se indica que “los crímenes de Seipov se basaron en la premisa de Isis de asesinar civiles inocentes y su desdén por el estado de derecho  pero que, al final, las acciones del terrorista han puesto de relieve uno de los pilares más importantes del estado de derecho en los Estados Unidos: el del acceso a un juicio público justo ante un jurado de la comunidad”.

“En octubre de 2017 Saipov robó la vida de 8 personas y devastó la de muchas personas más, en un horrendo crimen terrorista. Este acto malvado fue alimentado por la lealtad de Saipov a ISIS, y lo mantuvo con orgullo hasta el final del juicio. Hoy un jurado se ha negado a autorizar la pena de muerte para Saipov y, en consecuencia, el acusado deberá cumplir una cadena perpetua sin libertad condicional”, explicó en el texto oficial.

En el documento, el fiscal del Distrito Sur le agradeció a “los miembros del jurado y a su consideración de las pruebas aportadas y por su voluntad de servir; a las familias de las víctimas asesinadas y a los sobrevivientes, por su paciencia y comprensión mientras se desarrolló el proceso legal”. “A pesar de que el juicio ha terminado sabemos que su dolor perdura. Estamos con ellos para honrar las vidas de sus seres queridos y de todos los que se vieron afectados por este ataque sin sentido”, sentenció.

Para la viuda de Hernán Ferruchi “en cierta medida se hizo justicia”.

Vera creía en la cadena perpetua como condena aunque ver al asesino de su esposo en la Corte, sus acciones y su falta de arrepentimiento a veces la hacía fluctuar en su opinión. ¿Qué sintió cuando conoció la noticia? ¿Está satisfecha con lo que se hizo y consiguió? Dijo que “hasta qué punto es un castigo la pena de muerte para alguien que no valora la vida y lo preparan para inmolarse”.

Vera Dargoltz es la esposa del arquitecto rosarino que fue asesinado en el atentado ocurrido el 31 de octubre de 2017. Era la primera vez que su marido se tomaba un avión y se iba tan lejos, y eso lo preocupaba, saber cómo se iban a arreglar las chicas esos días sin él, sin pensar nunca que ese tiempo sería toda la vida.

Vera y su hija, Lina, declararon en el juicio para contar su dolor por la pérdida, su tristeza por la ausencia eterna y cómo salir a enfrentar lo que se venía, cuando sintieron que se les derrumbó todo, al escuchar la noticia de la muerte de Hernán.

La noticia que llegaba ahora, otra vez desde miles de kilómetros de distancia, hablaba sobre el fin de un camino y una sentencia que buscaba algo de paz.

Pero ¿Qué sintió Vera Dargoltz cuando se enteró del veredicto del jurado y de la cadena perpetua en lugar de la condena a muerte para Seyfullo Seipov, el verdugo de su esposo?.

“Fue una sensación muy rara, porque habiendo seguido el caso tanto tiempo, no poder estar allá en este momento tan especial fue extraño”, contó desde Rosario a la vez que dijo que “sí pensaba que, en cierta medida, se había hecho justicia”.  

Dijo que el mayor logro es que lo hayan declarado culpable (al terrorista uzbeko) de cada uno de los 28 cargos que le atribuyeron y que siempre pensó que cualquiera sea la decisión del jurado iba a estar bien, porque “lo mínimo que merecía es una cadena perpetua”.

“Me pongo a pensar hasta qué punto es un castigo la pena de muerte. Para esta gente, la vida no tiene mucho valor. Ni siquiera para ellos porque se preparan para inmolarse. Creo que el castigo máximo es la cadena perpetua y permanecer toda su vida en soledad y aislado”, dijo la viuda de Hernan Ferruchi tras finalizado el juicio.

Afirmó que se presentaba  una dualidad fuerte y más, después de estar en el juicio. “Creo que el castigo máximo es una cadena perpetua, permanecer toda su vida en soledad, aislado, encerrado, sin ver a su familia o viéndola muy poco. No creo que haya un arrepentimiento porque no lo demostró nunca, pero sí estar encerrado hasta el último día de su vida”. Asimismo, dijo que “estar ahí y escuchar sus audios, sus videos, ver todo el daño que hizo, que no se arrepiente, a veces hace fluctuar los pensamientos y no todo es tan claro”, en relación a la condena a muerte.

Como dijo Dargoltz, las viudas y familiares de los rosarinos asesinados en el atentado del 31 de octubre de 2017 “esperaron mucho para esto y, si bien hubiéramos querido que sea antes, es bueno que ellos puedan descansar en paz, saber que nos ocupamos de que esto salga a la luz y, lo más importante, es que pudimos mostrar nuestra historia, dando nuestros testimonios, contar a todos como vivíamos, como eran ellos y todo lo que se perdieron de vivir y disfrutar, y todo lo que nos perdimos nosotros de disfrutarlos a ellos”, sentenció.