Santa Fe Canal

La justicia norteamericana finalmente condenó a 10 cadenas perpetuas y más de 260 años de cárcel efectiva a Seyfullo Saipov, el terrorista uzbeko detenido tras asesinar a 8 personas que se encontraban en la ciclovía de West Side en la costa del río Hudson, en el sur de Manhattan, el 31 de octubre de 2017.  

Del total de las víctimas, 5 eran oriundos de la ciudad de Rosario que viajaron para festejar 30 años de egresados del Instituto Politécnico, una de las instituciones educativas más tradicionales del sur santafesino. 

La condena leída en la tarde del miércoles por el juez Vernon Broderik, establece una sentencia de perpetuidad por cada víctima mortal, más 2 suplementarias, dando forma así a lo decidido en marzo pasado por el jurado, que en voto dividido descartó la condena a muerte. 

Sayfullo Saipov decidió en los últimos minutos del juicio hacer uso de la palabra. Así rompió el silencio que decidió mantener en los más de 3 meses que duraron las audiencias en la Corte Federal de los Estados Unidos como “soldado del Calilfato”. Nunca mostró arrepentimiento, ni empatía, ni ningún tipo de reacción humana ante todo el dolor que escuchó y vio día tras día en las audiencias del juicio que llevó adelante el gobierno de los Estados Unidos contra el fanático de ISIS.  

La justicia contempla la posibilidad que el acusado diga unas últimas palabras tras escuchar las declaraciones lapidarias de los familiares y sobrevivientes, que viajaron otra vez desde Argentina y Bélgica junto a los norteamericanos que viven allí. 

Cuando se le le dio la palabra, Saipov habló sobre religión durante casi una hora, levantando efusivamente la mano y el dedo. “Estuve aquí en la Corte durante el juicio de 3 meses, vi y escuché a las familias y amigos de las víctimas”, dijo Saipov en uzbeko. “Las lágrimas de las familias de las víctimas, tal vez un pañuelo las contenga. Pero las lágrimas y la sangre de la población islámica cubrirían mucho más lugar… la sala del tribunal se llenaría de lágrimas y sangre de la población musulmana”. 

“Es muy sorprendente que si un muyahidín (los que luchan la llamada guerra santa) mata a un no creyente en cualquier lugar, y se habla de ese crimen durante meses y meses, al mismo tiempo no dicen nada de ninguno de esos musulmanes inocentes muriendo en diferentes lugares por miles”. 

Algunos se levantaron y se fueron. Otros aguantaron con el estómago revuelto siguieron allí recordando el largo camino que recorrieron durante estos casi 6 años buscando justicia e n los Estados Unidos. Después de todo, esto cierra un capítulo muy importante para los quedaron resistiendo e intentando aprender a transformar tanto dolor y muerte en algo con lo que se pueda seguir viviendo. 

A la hora de leer la condena, el juez Broderick dijo que, por la falta de arrepentimiento, la conducta del acusado “fue uno de los peores, sino la peor que había visto” en su vida. “A usted no le importa su dolor y sufrimiento”le dijo el magistrado luego que Saipov hiciera uso de la palabra, en 50 minutos de fundamentalismo islámico explicito que le permitió llenar de propaganda religiosa el recinto de la Corte. “Las 8 personas que usted asesinó a sangre fría estaban viviendo el mejor momento de sus vidas, no importó el dolor de los familiares y su sufrimiento, que es el resultado directo de sus acciones insensibles y cobardes”.